
1. Querido Romeo:
Disculpa la intromisión, no es mi estilo; si me dirijo a ti es por simple empatía con Julieta, sólo eso.
Verás, imagino a esta mujer a punto de tirar la toalla, sumida en el desconcierto más absoluto y con mucho dolor. Sí, seguro que el dolor ya ha empezado a hacer mella en ella a consecuencia de tu comentario de la semana pasada: “pienso en aquella noche tan larga, apenas me queda espacio para recordarte, tiempo perdido….”. Esto desmoraliza y remata a cualquiera y tú, como eterno enamorado, deberías saberlo. La verdad, tus palabras suenan a venganza cruel….
Deja ese discurso para los días negros de Canalla, a él le queda mejor.
¿Por qué no dejas de una vez que oiga lo que tu corazón murmura? Es muy fácil tirar la piedra y esconder la mano –amparado en el anonimato de estos cuadernos-.
Si no vas a mover un dedo, déjala y sigue tu camino. Ella lo entenderá.
Lo dicho, disculpa la intromisión.
Un saludo