Fuiste cruel en mi camino,
nací en silencio pero,
con unos azotes me hicistes llorar,
pusieron constantemente en mi camino,
mil espinas arropadas a mis pasos,
como espuelas clavadas en mi alma,
me llevastes ante el infortunio de la noche,
donde me escapé de vuestros engaños,
jamás conseguistes vuestro objetivo.
Por vosotros muere mi alma,
me arrastrais a la desdicha,
acariciando lágrimas de angustia,
del amor atado, insultado y mancillado.
Y tú, me maltratas, me lastimas,
aprovechando un ser herido para hundirlo,
me embriagaste con tu copa desnuda,
me encerraste en tus labios carcelarios,
me abandonas en la celda olvidada.
Llévame ante el portal de la muerte,
que me espera entusiasmada,
no tengo alternativa que consuele,
con tus silencios mis actos,
no deseo volver a tus entornos,
no puedo vivir pensando que existen otros,
no quiero alternativas nuevas,
no puedo vivir muriendo,
no puedo amar renegando.