Tomelloso

BLOG DE POESÍA

Poesias y lo que me querais contar

PARA SEMANA SANTA(1)

05/03/2008

TODAS ESTAS POESIAS LAS ENCONTRE EN INTERNET:

Es Jueves Santo, noche oscura en la fe,
noche que acusa y mata,
y Luarca, a Ti, Señor, quiere ofrecer
la claridad del alma que rescatas.

Monte de Virgen Blanca y Nazareno,
aquí el dolor del pueblo se hace llama,
cima de amor eterno
que en tu cuerpo y tu sangre se derrama.

Por las verdes laderas, desde el mar,
un cálido temblor en las ventanas
se encumbra hasta el madero de tu altar
y esclarece la noche atormentada.

Monte de Virgen Blanca y Nazareno,
monte de La Atalaya,
faro de un mar bravío y altanero,
principio y fin de vida y esperanza.

Vía de sacrificio y de condena,
procesión secular de ardientes almas
que ascienden al Calvario y a Ti llegan
con su ofrenda de luz e iluminadas.

Monte de Virgen Blanca y Nazareno,
monte cuna de Luarca,
faro de Dios que guía al hombre al cielo
por el blanco sendero en La Atalaya.


Este fragmento lo encontré en internet:

Ofrecemos un fragmento de las Lamentaciones que se cantan en el Oficio litúrgico del Viernes Santo. Han dado lugar a magníficas composiciones polifónicas y son probablemente el origen de las Saetas.

LAMENTACIONES

Pueblo mío, ¿qué mal te hice, o en qué te entristecí?
Respóndeme.
Porque te saqué de la tierra de Egipto,
preparaste una Cruz a tu Salvador.
Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros.
Porque te llevé por el desierto cuarenta años
y te alimenté con el maná
y te llevé a la Tierra Prometida
preparaste una Cruz a tu Salvador.
Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros.
¿Qué más debí hacer contigo y no hice?
Yo planté mi hermosa viña
y tú te me hiciste amarga:
con vinagre apagaste mi sed
y con una lanza perforaste el costado de tu Salvador.
Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros.
Yo por ti flagelé a Egipto con sus primogénitos
y tú me entregaste después de flagelarme.
Pueblo mío, qué mal te hice, o en qué te entristecí?
Respóndeme.


Rafael Montesinos: "El rito y la regla"
Para Antonio Burgos

En el patio, mi padre, con su túnica
negra, en la madrugada más profunda
de la clarísima ciudad, se ha puesto
solemnemente el negro capirote.

Silencioso es el rito, no aprendido,
sino heredado, yéndole en la sangre,
pues los siglos se ven hasta en la forma
de sujetarse el antifaz al rostro.

(Y silencioso y sin hablar con nadie,
el nazareno escogerá el camino
más corto...)

Oh padre mío,
cuánto silencio hay en este Viernes
tan lejos de mi vida,
cerrada para siempre la cancela
que a nadie espera ya.

Hoy la memoria escoge
el camino más corto para herirme.

(Viernes del 82)
Rafael Montesinos

http://tomelloso.cuadernosciudadanos.net/poetisa/2008/03/05/para-semana-santa1/
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