Tomelloso

Alambor

Opinión

DECÍAMOS AYER... El buen gusto

30/08/2011


D
ÍAS pasados, durante el desayuno, escuchaba en uno de esos distendidos programas televisivos, en el que todos los contertulios a una, tratan de imponer su teoría sobre la del rival mediante la mayor estridencia gutural posible; en la que se comentaba “la ocurrencia” de un famoso bailaor que de acreditado padre de familia ha devenido en fondón mariquita. Que allá cada cual; y que a quien Dios se la dé que San Pedro se la bendiga; esto es, que a mí plin.
No sé si con placer o arrobo, o con intención de que sentara mal el desayuno a quien estuviera en tal menester, como era mi caso, resulta que una y otra vez corroborando las distintas opiniones de los contertulios, en la pantalla aparecía en la portada de una revista el citado “artista” en actitud “cariñosa con su novio, a el cual parece ser que le estaba haciendo una felación. Hasta aquí el hecho.
La discusión tertuliana, al parecer, discurría acerca de la legalidad o no de la noticia fotográfica habida cuenta que “el hecho” se producía en una playa nudista donde, según parece, el derecho a la intimidad es la base fundamental. Yo, por desconocer desconozco hasta ese tipo de playas, no me interesan en absoluto; ignoro por tanto, en las circunstancias que las mismas se desenvuelven; pero considero que en razón de ese derecho a la intimidad ésta debe fundamentarse en el respeto mutuo y, francamente; de semejante actitud poco respeto cabe esperar hacia el resto de visitantes de la citada playa que, imagino, se comportarán correctamente; desnudos pero correctos, porque de no ser así dicha playa sería simplemente la pantalla tras de la cual fructificaría un vulgar y asqueroso “picadero” y; en tal caso, merecedor de una catalogación diferente.
Respecto de lo que, según alguno de los contertulios y contertulias, de haberse tratado de una persona normal el hecho no hubiera trascendido, considero que es natural; precisamente por haber sido un profesional acreditado “su cambio de actitud” se ha tratado con cierto respeto al punto de que ésta pasó prácticamente desapercibida para la mayoría de la gente, y la prensa en general  trató el asunto con cierta prudencia, creo yo
Prudencia a la cual él no ha sabido corresponder, y sin tener en cuenta que la procacidad requiere al menos un mínimo de prudencia; su actitud, es mecedora del mayor de los reproches; precisamente por tratarse de un acreditado profesional cuya obligación a hacerse respetar lleva implícita la  reciprocidad. Se ha olvidado de ello, y es por ello que con respeto, muchísimo respeto y admiración por su personal expresión del bello arte de Terpsícore, hay que decir que quizá sin apercibirse se ha introducido de hoz y coz directamente en la pocilga, en la cual el buen gusto desaparece en beneficio de la zafiedad, y se convierte lisa y llanamente en un guarro.
  
                                        Juan  Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                        al_hanbor@yahoo.es
 

http://tomelloso.cuadernosciudadanos.net/rodriguezmira/2011/08/30/deciamos-ayer-el-buen-gusto/
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