Tomelloso

Diálogos

Hablar por hablar

Diálogos

17/12/2007

Con este blog, pretendo contactar con personas que en algún momento determinado tienen necesidad de decir algo y no tienen a quién. Yo no soy sacerdote, ni médico, ni sociólogo, soy uno de tantos que por hablar (en este caso escribir) quiere ser oyente mudo (o, no) de quien no encuentra cuando lo necesita, un muro de lamentaciones o un amigo (al que no se conoce) que también es dificil de encontrar.
Si te animas, rompemos el silencio. Yo procuraré estar pendiente para contestar. Hasta pronto.

http://tomelloso.cuadernosciudadanos.net/tomellosocuadernosciudadanosnetjesus/2007/12/17/dialogos/
12 Comentarios - Enviar comentario

Comentarios:

  • 1. Es agradable encontrar en los Cuadernos alguien que se ofrece para ser el consuelo de quien lo necesite, si yo pudiera te contaría muchas cosas que me ahogan, pero me es imposible hacerlo,aunque ya es bastante saber que si alguna vez te necesito estaras ahy .
    Gracias por tu ofrecimiento ILUSION

    Publicado por: ilusion | 22/12/2007 18:48:47
  • 2. Desde mi ventana podría ver el mar. Los pinos que hay delante lo impiden. Bueno, no solamente me impiden ver el mar los pinos, también los montes y las montañas. Por el Norte, los Carpetanos, por el Sur, los Béticos, por el Este, la Serranía y por el Oeste, está Protugal. También hay algunos montículos arcáicos ellos que limitan la planicie donde vivo, son de lomo gastado, pelado, trabajado, querido, mimado. Tengo que cerrar los ojos si quiero ver el mar. Azul, plano, con su rumor que adormece y su olor a sal sin cristalizar y erizo sin pinchos.
    El mar me parece misterioso. La primera vez que lo vi me dio mucho miedo. No lo pude remediar. Me miraba, era como si se hubiera dado cuenta del miedo que sentí al estar frente a él. Nunca antes lo había visto y sentía curiosidad, pero ante tal inmensidad me sentí pequeñísimo y me acobardé. Se debió dar cuenta el muy tunante y me miraba. Atemorizado, me volví sin hacer ningún ruido y con la vista puesta en la arena, me alejé. Volvería otro día, a ver si no se daba cuenta de mi presencia, que con esta gente que no conoces, nunca se sabe.

    Publicado por: el mar que yo ví | 28/01/2008 18:38:31
  • 3. Dos años han transcurrido desde la última vez que vine a ver el mar. Y también ha sido al Cantábrico, ¡que casualidad! En esta ocasión he visitado Ribadesella, y también Tazones, dos poblaciones del litoral asturiano a cual más distintas una de otra, pero a la vez tan iguales cuando estás situado en los rompientes, apoyados los brazos en la barandilla, viendo como se estrellan las olas contra las piedras.
    No estaba el mar en esta ocasión tan bravío como aquél de la primera vez, cuando su violencia me acobardó y atemorizado, me hizo abandonar la playa sin atreverme a volver la vista atrás por si echaba tras de mí. En Ribadesella, era la hora de la pleamar y el agua subía mansa por la arena ganando en cada embestida unos centímetros a la playa. El horizonte se veia limpio, muy lejos, con unos barquichuelos que parecían parados en la inmensidad, anclados, destacando el blanco de las velas sobre el azul oscuro del agua que se mecía cuando ya estaba cerca de la orilla. Y en Tazones, cuando me asomé al mar era la hora de la siesta, también parecia cansada, muy calmosa, con pereza por llegar a las piedras que cerraban aquel puertecillo pesquero tan recogido y coqueto. Unas cuantas embarcaciones de poco calado atracadas junto a la Lonja que despedían un fuerte olor a pescado viejo debido al intenso calor de la hora, hacía insoportable permanecer en su proximidad. Debían de ser las que habían traido el pescado consumido en el gran número de restaurantes que ocupan los bajos de las casas de su calle principal y aledañas al puerto.
    (Luego sigo, ¡vale!)

    Publicado por: El mar que yo vi el 24/07/2008 | 07/08/2008 18:59:37
  • 4. Tazones, es una población curiosa. Es montañera y marinera a la vez. Está anclada en las vertientes de dos montañas que van al mar, por eso digo lo de montañera. La abundante vegetación de las laderas llega hasta practicamente el agua, con lo que la zona últimamente urbanizada se puede decir que se le está quitando al monte. La calle principal cae en pendiente hasta el puerto pesquero dejando a la derecha la iglesia y ya abajo, a la izquierda, tras los puestos de suvenires y azabaches, una curiosísima construcción recubierta totalmente desde el cimiento al tejado de conchas de berberecho, cascaruletas de caracolas de mar y valvas de peregrina. Cuando la vi, no pude evitar que mi subsconsciente viajara hasta La Toja. A Tazones vino a parar en 1517 el rey Carlos I (y V de Alemania) en su primer viaje a España, cuando venía a tomar posesión del reino, según reza en una esquela a la vista de todo el que llega de visita al pueblo y que seguramente por este motivo, se le concedió en 1991 el título de Conjunto Histórico Artístico del Principado, aunque también tuviera algo que ver el que los tazoneros fueran desde siempre afamados balleneros, llegando en sus cacerías nada menos que hasta las costas de Irlanda.
    (Bueno, de otro golpe acabamos)

    Publicado por: El mar que yo vi el 24/07/2008 | 08/08/2008 11:29:14
  • 5. En realidad, el rey iba a Santander, acompañado de su hermana Leonor y de todo el séquito extranjero que le acompañaba, pero una tormenta, desvió la flota hasta Tazones donde, al no haber sitio adecuado para su alojamiento, la comitiva tuvo que desplazarse hasta Villaviciosa, capital del concejo, adquiriendo con tal motivo y desde entonces su escudo, el águila bicéfala de los austrias.
    A Ribadesella acudí para visitar la Cueva de Tito Bustillo, santuario del arte paleolítico europeo, pero la mala información se encargó de evitarlo. Hube de conformarme con la visita de su gemela la Cuevona de Ardines y el Aula Didáctica. Como me sobró tiempo, lo dediqué en visitar la Cuevona de Cuevas del Agua, "pueblín" de allí cerca y a hacer un tramo corto de la Ruta de los Molinos, hasta que empezó a chispear. Por la tarde, de vuelta a Ribadesella, recorrí varias veces el paseo enlosado de Santa Marina, asombrado por la belleza de los palacetes construidos el siglo pasado a todo su largo, por los adinerados "indianos" tras hacer aquellas novelescas fortunas en ultramar. Y luego, para rematar el día, me fui a tomar unas sidriñas por la zona de tapeo del Puerto Deportivo, en la terraza de un bar en la travesía de Manuel Caso de la Villa con la de La Guía, frente a la Lonja, llamado La marina. Allí la "tiré" (y nunca mejor dicho) con el asesoramiento de un amable vecino de mesa.

    Publicado por: El mar que yo vi el 24/07/2008 | 08/08/2008 11:59:02
  • 6. Yo sí llegué a visitar la cueva de Tito Bustillo. Me impresionó y sobrecogió.
    Y solía "despistarme" a menudo de la familia para recorrer una y otra vez el paseo de Santa Marina -me fascinaban esos palacetes e inventaba historias sobre sus moradores-. Mi fantasía no tenía límites.

    Las noches de agosto eran espectaculares. Nos pilló la fiesta de la virgen, con sus alegres verbenas en las que nos entremezclábamos los foráneos y autóctonos. ¡Qué delicia!
    Aún recuerdo un montón de sabores y olores de aquellas tierras... y me enamoré de aquel mar en calma para siempre.

    Gracias por compartir con nosotros tu viaje. Algún día volveré.

    Publicado por: Malatesta | 08/08/2008 19:38:19
  • 7. Con tu permiso. Es que se me ha removido la memoria leyendo "el mar que yo vi" y he retornado en el tiempo unos años atrás, cuando pasé unos días en San Vicente de la Barquera camino de Santo Toribio de Liébana, con motivo del jubileo.
    Habíamos pasado unos días en Santander. No era Santander la meta de nuestro viaje pero, por esas cosas de la vida, lo que iban a ser unos días de "turné" por el interior, se conviertieron en recorrido por el litoral cántabro recordando un viaje anterior con los niños, cuando los años jóvenes. Desde Santander pasamos a Santillana del Mar, otro enclave del que por varias razones guardo un recuerdo especial en mi memoria y desde aquí, nos fuimos a San Vicente.
    En San Vicente pasamos dos días estupendos. El Hotel Luzón, lo recomiendo. Un hotelito que rememora tiempos decimonónicos, de escalera de mármol con alfombra aterciopelada en rojo y tarima barnizada. Los dos leones de piedra en postura adormilada de la entrada, despistan un tanto y no digamos las circulares estelas funerarias, que si no las han quitado, aún se conserbarán junto a la puerta. Una de ellas incluida en el cerramiento con verja del jardín. La otra, muestra la estrella de David, mohosa, como sacada de algún sitio tenebroso para dar más énfasis a su simbología.

    Publicado por: Para "el mar que yo vi" | 11/08/2008 13:44:32
  • 8. Desde el hotel, frente a la bahía, todo está a mano. A la derecha, el hermoso Puente de la Maza, el de los treinta ojos. A la izquierda, el puerto pesquero, con su característico olor a sardina salá y un poco más arriba, el recinto del casco antiguo al cruzar el puente sobre la ría, con su bonita iglesia, el castillo, la muralla y el palacio de los Corro.
    Por la noche, la tranquilidad que imprime en el ambiente el sereno oleaje del agua, invita a sentarte en una de las mesas con tapete de cuadros azules y blancos bajo los arcos de los soportales, mientras aguardas la llegada de una ración de sardinas, entretenido en el sube y baja de las embarcaciones atracadas en el puerto. Y por la mañana,(el jeuves) allí mismo, ante las mismas puertas del hotel, desde bien temprano hasta pasadas las primeras horas de la tarde, el bullicio escandaloso del mercadillo, con su tufillo a queso y chorizo del lugar y a pan recién hecho, donde los bocadillos están mejor que en ningún sitio del mundo.
    Es inevitable esbozar una sonrisa rememorando estas cosas y también por poder compartirlas.

    Publicado por: Para "el mar que yo vi" | 11/08/2008 13:57:08
  • 9. Porque yo también quiero compartir, os diré que...

    El sábado, acudimos puntuales a la llamada de Miguel Ángel. La verdad es que estábamos deseando tener cualquier excusa para volver a juntarnos otra vez, después de lo del chalé de Ángel y María Luisa, y también, porque al homenaje a "Los Paletos", precisamente nosotros no podíamos faltar. La preparación ha debido ser muy laboriosa. La peña que ha llevado todo el tinglado se lo ha debido currar de lo lindo y prueba de ello ha sido que, en taquilla solo se ha podido poner a la venta, justito, lo que mandan las ordenanzas o al menos, esa era la disposición de los organizadores unos días antes, que yo andaba buscando dos entradas que me hicieron falta y acudí a varias "puertas influyentes" sin conseguirlo. Luego, afortunadamente, la providencia quiso que mis necesidades se vieran cubiertas en el momento justo. Fue una lástima que no asistiéramos más de nuestro grupo, lo digo por los de Madrid, yo creo que mucha gente de la que nos conoce nos identifica con el grupo musical y una prueba palpable la tuvimos cuando entramos al recinto del parque, donde fuimos recibidos (la casualidad quiso que estuvieran allí) por todos los integrantes del grupo, incluidas sus esposas, bajo la atenta e interrogante mirada de los que en ese momento pasaban.

    Publicado por: Un comentario al dos de agosto | 12/08/2008 08:37:05
  • 10. Creo que todo se desarrolló como estaba previsto. Lógicamente, no seré yo quien diga si faltó o sobró algo, ¡faltaba más! que luego to se sabe. Pero de lo que estamos seguros (mi grupo) es que nosotros sí nos lo pasamos ¡bimba! (una expresión de la época o anterior) y si no que le pregunten a Suso. Lástima que luego, cuando nos retiramos, no se continuara la juerga como yo había propuesto, con una "sartená" de huevos revueltos con cebolla. Pero bueno, otra vez será.
    Mi enhorabuena a la Peña Canutti por el resultado obtenido y también al entrañable grupo musical Los Paletos, por el reconocido homenaje y porque son una página reconocida de la Historia de nuestro pueblo. ¡Felicidades!

    Publicado por: Un comentario al dos de agosto | 12/08/2008 08:48:30
  • 11. ...y si quisieras.
    Si tu quisieras estar conmigo..., nos pasaríamos la vida junto al mar.
    ...y te construiría una casita, linda, chiquita, con la arena de la playa.
    ...¡pero, lejos del agua traidora que todo lo arrasa!
    ...estaría allí arriba, ¡sobre las altas rocas de aquél acantilado que cierra la bahía, para que vieras pasar los barcos desde su ventana!
    ...y también ¡aquél horizonte lejano de las puestas de sol!
    ...De mañana, muy de mañana,
    jugaríamos en la orilla, a no mojarnos los pies.
    Con el voy que vengo de las olas.
    Persiguiéndolas en su retirada, para luego,
    subir corriendo la playa para que no nos alcanzara.
    ...si tu quisieras,
    ...si tu, me quisieras.

    Publicado por: Para: "el mar que yo vi" | 08/09/2008 17:15:48
  • 12. Soberbio!!! Tal y como lo dices, no te puede decir que no.

    Publicado por: Gualterio Malatesta | 09/09/2008 10:16:20

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